SIMA DE ABRAHAM |
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(La siguiente fabulación debe leerse con voz de viejo cansado. ¡Ah, el último párrafo no tiene absolutamente nada de fabulación!) Lo que ahora procedo a contar es la historia del descubrimiento de una cueva en la que nuestros ancestros realizaron sus rituales mágicos en la época de los tiempos oscuros. Hace unos siete u ocho milenios, unos intrépidos hombres se adentraron en esta cueva apoyándose en la tenue luz que desprendían unas lamparillas, hechas con acetábulos de algún gran bóvido, y que funcionaban mediante una mecha de materia vegetal inmersa en grasa animal. La sensación debía resultar opresiva, el denso silencio, la propia dificultad de la exploración, el temor ancestral a encontrar algún gran oso guarecido en el interior, la fría oscuridad y las caprichosas sombras que proyectaban con sus lamparillas debieron crear una atmósfera nada tranquilizadora. Los hombres avanzaban despacio, con cautela. En algunos lugares, el jefe del grupo marcaba en la pared rocosa unos extraños signos cuyo significado sólo el brujo del grupo y él mismo conocían. Cuando habían recorrido ya un trecho uno de sus temores se hizo realidad. El horrísono rugido que oyeron no ofrecía duda alguna, en el interior había un oso. Y por su cercanía comprendieron que no tendrían tiempo para escapar. El jefe asió con fuerza su lanza y se dispuso a defender a su grupo. El salvaje animal fue abatido, pero a qué precio… Dos o tres milenios más tarde otro grupo repetía la exploración, pocas cosas habían cambiado en lo que a sus herramientas y medios se refiere, aunque sí en su forma de vida. Vieron los extraños signos dibujados en la roca y llegaron a ver los resultados de la feroz lucha entre hombres y bestia. Arrojaron los restos de esta por una sima que parecía no tener fondo. Por la noche, ya en el exterior y reunidos en torno a un fuego, el brujo escuchó de los hombres del clan el relato de lo visto y, allí mismo, decidió que esa cueva sería la tumba de los miembros de su grupo que abandonaran esta vida. Durante un tiempo, el que perduró el propio clan, y rodeados de complicadas ceremonias, los muertos se fueron depositando en el interior. Y para que en la otra vida no les faltasen los objetos materiales necesarios, depositaron junto a sus restos cerámicas de diversos usos: cucharas, cuencos y ollas, unas eran lisas y otras estaban profusamente decoradas mediante incisiones hechas en la pasta arcillosa aún no cocida; tampoco faltaban los objetos de piedra pulimentada: hachas, percutores, azuelas; en resumen, todo lo necesario. Tiempo más tarde las enormes fuerzas de la naturaleza sellaron la entrada de la cueva, cerrándola con enormes bloques de piedra y tierra sobre la que creció la hierba, condenándola así al olvido. Algunos milenios más tarde, a caballo entre los meses de noviembre y diciembre del año 2007, un grupo de espeleólogos (o sea: nosotros) perciben en la superficie de la sierra un pequeño hundimiento, observan que hay algo de musgo en un pequeño escarpe que no está orientado al norte y comprueban que de una pequeña grieta entre rocas, por la que no cabe una mano, sale aire caliente y húmedo. Durante tres agotadoras jornadas los miembros del grupo extraen pacientemente rocas del agujero, cuando ya han sacado unos tres metros cúbicos atisban a ver una pequeña entrada de apenas 30 centímetros de altura y un metro de ancho que se va inclinando hasta hacerse casi vertical. El día nueve de diciembre un nutrido equipo del G40, acompañados por José Andrés y Oscar del grupo Alta Ruta de Jerez, comienza la exploración en la que ven los signos que se dibujaron hace unos ocho mil años y los restos de los enterramientos de hace unos cinco o seis mil. El día 16 regresan acompañados por los Arqueólogos Rafa Carmona, y Lola y Rafa (que participaron el pasado verano en la excavación de la Cueva de los Cuarenta), descubren más restos de los enterramientos y las ofrendas y localizan los restos del oso. La emoción que les embarga es inconmensurable. Están viendo ocho o nueve mil años de historia en algunas horas. Es la sima Abraham. Francisco Ruiz-Ruano Cobo |
Desde siempre, por las condiciones del acceso actual de la sima de Cholones, se había comentado que ésta no debería ser la primitiva. De las dos dolinas existentes en las cercanías se suponía que al menos la primera coincidía con la citada cavidad. Con la topografía en la mano se puede comprobar que ésta coincide con los techos de la Gran Sala. La segunda dolina se separaba de la cavidad topografiada unos 40 metros. Se planteó entonces la posibilidad de una desobstrucción, aunque con opiniones en contra teniendo en cuenta que se había procedido el cerramiento de la única boca existente y la apertura de otra podría ser contraproducente. No tenía sentido en la primer dolina, ya que lo único que se obtendría supuestamente sería una apertura por los techos, pero sí en la segunda ya que aparte de conseguir que se convirtiera en un complejo, al obtener dos bocas, se podría obtener más desarrollo de la diaclasa. Situados en el hundimiento, que se hallaba por completo cegado por clastos de pequeño y mediano tamaño, se observan dos puntos donde iniciar los trabajos.
Y en el borde de la dolina, donde al retirar unas hiervas se había visto una pequeña oquedad de unos 20 por 30 centímetros. Tras ésta se podía observar un pequeño desarrollo de unos dos metros impracticable para una persona. El día 17 de noviembre se inicia la penosa labor en los dos lugares, centrándose finalmente en el primero. Tras varias horas, en las que se utilizan algunos micro detonadores para fracturar los clastos más grandes, y una vez terminado el día, se pospone la actividad para la semana próxima. El día 24 de diciembre se retoma el trabajo. A escasos metros se localiza un pequeño agujero de no más de 20 centímetros, por el que sale aire caliente. A su alrededor se observa restos de líquenes. Estos indicios hacen que vayamos quitando piedras a su alrededor. A medida que ello se va haciendo va mostrando mejores expectativas, por lo cual centramos nuestros esfuerzos en éste lugar.
Nada más empezar hay que reventar con micro detonadores dos bloques de gran tamaño y peso. Luís, tras la utilización de micro explosivos del día anterior, idea y elabora un equipo de desobstrucción específico para ello con baquetas de métrica ocho en vez de las diez utilizadas anteriormente. Son testadas con gran eficacia. Es mayor el volumen de piedra que se retira que el de tierra. La dificultad aumente conforme se va profundizando y algunas piedras amenazan con desprenderse, debido a lo cual se ha de aumentar el diámetro de ataque. A medida que avanza el día y con dos metros ganados al terreno la ilusión de haber encontrado el acceso deseado se torna a tangible. Ello es reafirmado cuando al tirar una piedra por un pequeño hueco se escucha como cae en lo que parece una pequeña vertical. Por ello nos afanamos en nuestro cometido apurando el día hasta extralimitarnos en los horarios. Finalmente hay que abandonar pensando ya en el regreso. Así se hallaba la situación a día dos de diciembre. Menos tercios en esta ocasión pero los justos. Se sigue el mismo proceso: extracción de piedras, tierra y detonaciones controladas. Sin éstas hubiera sido imposible la progresión. La absoluta verticalidad se va perdiendo conformándose una ¿L?. Las piedras van perdiendo su hegemonía en pro de la tierra por lo que se avanza con mayor soltura, aunque de manera lenta y complicada por una estrecha galería.
Finalmente lo acaecido es descrito en la página web con éstas palabras: "Y
Luís hizo sonar las trompetas y las murallas de Jericó cayeron. Y vimos
el interior. Y era maravilloso."
Rafael Bermúdez Cano |
La semana anterior la entrada a la cavidad había quedado casi expedita. Habían trascurrido tres jornadas de duro trabajo extrayendo piedras. Tan sólo quedaba extraer un bloque que se hallaba suelto. Esta tarea se realiza en primer lugar. Se instala una cuerda mediante la colocación de dos paraboles para superar la primera vertical. La semana anterior se había podido realizar una mirada furtiva a través de los menos de los escasos 30 centímetros, que entre estalactitas, daban acceso a la parte superior de una diaclasa. Se inicia la exploración, el resto del grupo con gran expectación queda a la espera de las noticias; dos personas introducidas en la zona hasta entonces desobstruida realizan la misión de emisarios de éstas.
Estaba ya claro que los trabajos realizados habían dado su fruto.
Se seguían avanzando metros. El detonante del júbilo general se activó cuando se vuelve a escuchar que se había localizado una pequeña cabra de color negro pintada en la pared. Finalmente resultó que el informador se había excedido en la interpretación, pero no dejaba de ser una pintura rupestre. A lo largo del día se localizan en diferentes lugares puntos y trazos de color negro similares a los localizados en la Sima de Cholones fechados por los expertos como paleolítico superior tardío. El nuevo hallazgo viene a potenciar ésta hipótesis ya que no se halla en la cavidad resto alguno posterior al periodo neolítico. En el primer nivel de la cavidad no paran de aparecer más trazos en las paredes, cerámicas y huesos desperdigados, por lo que se realiza la exploración con sumo cuidado. Desde el exterior se intenta contactar con Rafael Carmona para ponerlo en antecedentes. Horas después aparecerá en el lugar, cuando se estaba efectuando la salida, siendo puesto al día de todo y mostrándole las fotos realizadas. Mientras se exploraba el primer nivel, un grupo en punta, que se formó por nuestros invitados, Paco Bermúdez, Luís y Antonio Miguel instala una pequeña segunda vertical y tras una rampa llegan a una sala de gran belleza. El suelo es de tierra asentada, sin piedras y es prolijo en formaciones parietales, destacando una gran colada en su pared derecha. Una estrecha gatera en la base de ésta es el paso a seguir. Mientras se fuerza éste, también se asciende por la colada en busca de continuación, pero se hace peligroso sin material propio de escalada, por lo que se deja para otro día. Este punto se constituye en el más cercano a Cholones por lo que se hace imprescindible su exploración al cien por cien. Al grupo de punta se acopla Rafa. Tras el paso estrecho se accede a una estrecha galería con bonitas formaciones que desemboca a través de una ventana en una gran sala cuya base es un gran cono de derrubios. A éste hay que acceder bajando un por cuerda unos siete metros. Tras la rampa que forma el derrubio un destrepe de unos cuatro metros y se cierra la exploración por esta zona en unas estrechas gateras. Una galería ascendente conduce hacia la dolina, pero se ciega con una acumulación de piedras a escasos tres metros de la superficie. Esta sería la entrada primitiva.
Se realiza reportaje fotográfico y se inicia la topografía. El tiempo no dio mas de sí y nos batimos en retirada pensando en la paella que había sido encargada en el bar de Paco, a la cual hicimos buena faena, como buen astado, a las cinco de la tarde. Rafa Bermúdez Cano |
En un principio se realizan cuatro grupos: El primero formado por los arqueólogos Rafa Carmona y Rafa Martínez se dedican a fotografiar documentar y extraer de la cavidad los restos arqueológicos de superficie que se hallaban en peligro (huesos humanos, cerámica, utensilios de piedra, huesos de fauna). Lola y Emilio se dedicaron a realizar reportaje fotográfico, Antonio y Francisco a topografiar parte del segundo nivel y Rafael Bermúdez y Manu a explorar y eliminar incógnitas.
Éstos últimos bajan al segundo nivel cogiendo la diaclasa a mano izquierda encontrándose con una galería con un par de pozos. Se instala el primero con dos spit y un anclaje natural. Tras descender unos doce metros se percatan de que habían bajado a la sala ubicada en el tercer nivel (todo hace pensar que el segundo pozo también muere en ésta sala), a la que se llega por una ventana a la cual se accede por el paso estrecho. Tras ello bajan al cuarto nivel donde aprovechan para forzar las gateras finales sin éxito. A unos cuatro metros de la bajada del nuevo pozo instalado, en un paquete de tierra pegado a la pared se halla una gran concentración de huesos de fauna. Todo hace pensar que en un momento dado la fractura se colapsó de piedras en éste lugar y los materiales que bajaban desde la dolina se fueron acumulando conformando un falso suelo y rellenándose de tierra. Posteriormente se desfondó la diaclasa y quedó el paquete anteriormente citado en el cual se habían ido acumulando los huesos. Éstos son identificados con posterioridad como de oso y cérvido del periodo Holoceno. No se le observan micro huellas de descarnamiento, por lo que se descarta en principio la acción antrópica. En otros lugares de la cavidad también se halla un cráneo de cabra hispánica y un colmillo de un cánido (lobo o perro). Este pozo y la sala a la que desemboca son bautizados como Pozo y Sala del Oso respectivamente.
Mientras el resto del grupo se dispone a salir de la cavidad Antonio y Rafa Bermúdez se afanan en abrir el acceso a una sala que se vislumbra entre un caos de bloques. Finalmente lo consiguen y tras una pequeña sala pueden observar un embudo que termina en pozo. La cabecera del pozo es peligrosa por la gran acumulación de clastos de pequeño tamaño por lo cual se inicia su limpieza. En esta zona se queda la exploración para la próxima salida. Tras siete horas bajo tierra se deja la exploración para el próximo día. La jornada acaba con la institucionalizada paella en el bar de Paco de Zagrilla. Rafael Bermúdez Cano |
Como viene siendo últimamente habitual en gran número de salidas ésta fue espeleologicamente hablando multitudinaria, hasta contar con un total de 14 miembros. A parte, Flavio Mandelli y Juan Cara que se apuntaron, con buen criterio, a la hora comida. Ello no es operativo ni rentable a la hora de sacar trabajo adelante, pero todos queríamos estar presentes ante las sorpresas que nos ha ido aportando la cavidad. Cualquiera se echaba a valiente, para, poniendo en peligro su integridad física, hacer las veces de manijero, mandando a unos cuantos a otra sima. La próxima ocasión habrá que organizarse mejor. Tres eran los objetivos que nos habíamos planteado previamente: .- Realizar una escalada en
la Gran Colada, con la idea de buscar una conexión a la Sima de Cholones,
ya que esta zona es, hasta ahora, la más cercana a ella:
Apoyando desde el suelo, el "equipo destroyer", como buena fuerza de choque, esperaba pie en tierra y en posición de ataque el momento de entrar en acción para emplearse a fondo ante cualquier desobstrucción. Para ello iban bien pertrechados de equipo, aunque quizás se echaba en falta una tuneladora. En esta ocasión iban capitaneados por Luís, Agustín y Alejandro. Finalmente no se hizo necesaria su actuación, pero tenemos aún la esperanza de obtener por algún otro recoveco el complejo Cholones-Sima Abraham. .- Continuar con la topografía: ante el "pululear" de tanto personal y el peligro latente de desprendimientos de pidras, al equipo de topografía, formado para la ocasión por Paco Ruiz-Ruano y Antonio,
.- Avanzar en la exploración resolviendo incógnitas: en la última salida, el día había finalizado encontrando la cabecera de un pozo. Aún no había llegado la topografía a esta zona, por lo que aunque se preveía que conectaría con la Sala del Oso cabía la posibilidad de que antes nos deparara más desarrollo. El embudo que nos llevaba a la cabecera, como su bajada, al igual que otras zonas de la sima tienen más peligro que una zorra en un gallinero. Por mucho que intentes limpiar de piedras para no provocar desprendimientos siempre aparecen más. Ya ha habido incluso quien a bautizado a este pozo como "la Puerta del Infierno". Por nuestra parte se va a intentar no utilizar éste acceso, ya que posteriormente se vio que no hacía falta, debido a que conectaba directamente, y sin posibilidad de ampliar desarrollo, con la Sala del Oso, vista desde el primer día de exploración. Se instaló un anclaje natural y un spit para adentrarnos en el embudo y dos spit más en cabecera de pozo. Tras una vertical de unos cinco o seis metros ésta se convirtió en una rampa super inclinada de tierra y piedras y grandes bloques en sutil equilibrio. El equipo de punta fue compuesto por Francisco Bermúdez, José Povedano, Rafael Bermúdez, y por nuestro último gran, fichaje Juan Moriana, que tan sólo nos ha costado dos paellas y un pase para el Estrecho de Gibraltar. Desde luego que si salió invicto de la bajada a esa Zona de la Sima de Cholones, cuyo nombre lo dice todo, será capaz de hacer grandes cosas en el seno de nuestro Grupo. .- Iniciar la tradición espeleológica
de colocar un Belén en la sima de la localidad: Como ya es bien sabido, el nombre de Sima Abraham vino a raíz del nacimiento del hijo de Antonio Miguel el mismo día de la apertura de la cavidad. También es "vox populi" que va alardeando por ahí de que esta nueva y especial sima tenga el nombre de su retoño. Por ello es fácil de comprender que no quiera que se conecten las dos simas, para que el nombre de Abraham no pierda protagonismo. Las malas lenguas dicen incluso que va poniendo velas y recitando oraciones a diestro y siniestro en honor de San Atapurcio de las Calzas Verdes para que ello no suceda. Para estar más en consonancia con lo divino y que se nos diera un empujón para nuestros propósitos, contrarrestando los cirios y súplicas de nuestro correligionario, fue también solicitada la presencia de Juan, familiar y afectuosamente llamado "nuestro cura". Se ve que alguno de nosotros estaremos en pecado porque su presencia no hizo el efecto esperado. Volviendo de nuevo Antonio Miguel, temiendo que éste utilizara del sabotaje y las malas artes para impedir nuestros trabajos, custodiado por los incombustibles de las Fuentes de Cesna, Francisco y José Antonio, que no habían visto aún Cholones, lo mandamos a la citada sima. Pero éste, raudo y veloz, rompiendo el record de la visita a la sima, volvió a estar entre nosotros para putear al personal y buscar fistulosas. Todo culminó con la ritual paella, como es de costumbre, a altas horas de la tarde, compaginada con compañerismo, charla, algarabía y como se suele decir ahora "buen rollito". Rafael Bermúdez Cano
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Se termina con la topografía del desarrollo hasta ahora explorado. Se estudia “in situ” la posible conexión con Cholones en la zona más profunda de la sima, bajo la Sala del Oso. En este punto se vislumbra un paso en este momento infranqueable para una persona, que continúa hacia una estrecha diaclasa. Habría que realizar una desobstrucción para resolver la incógnita. Puestas en unión las topografías de la Sima de Cholones y la de la Sima Abraham la fractura a explorar tiene toda la punta de enlazar ambas, otra cosa es que podamos hacerlo físicamente. Ya se verá en la próxima salida.
Se fotografían los huesos de fauna existentes en el Pozo del Oso. Estos habían sido localizados en la primera exploración de la citada vertical. Posteriormente, identificados como restos de oso y cérvido, revelan su verdadero valor para un posterior estudio. Nuestros amigos y arqueólogos Lola Bretones y Rafa Martínez han mostrado mucho interés en ellos, hasta el punto de plantear ya seriamente la petición de un proyecto a la Delegación de Cultura para su estudio. |
FINALIZAN, DE MOMENTO, LOS TRABAJOS EN SIMA ABRAHAM El día 6 del presente mes se dieron por concluidos, de momento, los trabajos espeleológicos que se vienen llevando a cabo desde hace varias semanas en la sima localizada, desobstruida, explorada, topografiada y denominada Sima Abraham por miembros del G40. La última jornada se ha empleado en realizar un enlace superficial entre la boca de ésta y la cercana de Cholones. En ella han participado Antonio Alcalá, Francisco Ruiz-Ruano y Francisco Bermúdez. Entre tanto, Luís Burgos y Antonio Miguel Moral, cuidaban ese mismo día de su puesta a punto realizando prácticas en cuerda en el parque de Bomberos de Priego de Córdoba. Ya se había obtenido una visión de conjunto de ambas mediante las coordenadas GPS, pero las mediciones ahora obtenidas hacen que se reduzca a la mínima expresión (dentro de los márgenes que nos da el instrumental topográfico que utilizamos para la topografía) los errores métricos. Los datos fueron tomados de noche, para así obtener un funcionamiento óptimo y más preciso de los medidores láser montados sobre trípodes.
Tras visionar en conjunto la topografía de las citadas simas se ha confirmado documentalmente lo que hasta ahora se apuntaba teniendo en cuenta su similar morfología y los indicios que nos aportaba la observación de la superficie de la sierra: que forman parte de la misma fractura, con igual orientación. En estos momentos no podemos hablar de una sola cavidad sino de dos, ya que no se ha podido encontrar una conexión física, pero en sus orígenes debió de haberla hasta que en un momento dado de su historia se obstruyó. El punto de confluencia más cercano tan sólo dista en la actualidad 11 metros. En el título de este artículo se incluye la palabra "de momento" a la hora de hablar de la finalización de los trabajos en Sima Abraham. Teniendo en cuenta lo dicho en el párrafo anterior tenemos la intención de, en un futuro próximo, realizar un último intento de unión que ha de pasar irremediablemente por una desobstrucción en la zona más óptima para ello. Ésta ya ha sido localizada "in situ".
PROYECTO DE RECOGIDA DE ARQUEOFAUNA EN SIMA ABRAHAM
Ni que decir tiene, que si son obtenidos los permisos preceptivos de la autoridad competente, cuentan con la infraestructura, colaboración y apoyo incondicional del Grupo Espeleológico G40 en el cual están federados. La recogida se va a centrar en las zonas de la cavidad denominadas "Pozo del Oso" y "Sala del Oso". Los restos óseos animales, al igual que otros restos arqueológicos, fueron descubiertos por miembros de nuestro Grupo dentro de las labores de primera exploración y topografía de cavidad. De inmediato, según recoge la normativa en vigor a la hora de hablar de este tipo de hallazgos casuales, fue comunicado el hecho a la Delegación de Cultura de Córdoba y al arqueólogo municipal Rafael Carmona.
Todos ellos se hallan depositados en el Museo Arqueológico Municipal de Priego de Córdoba. Con posterioridad, el proceso de exploración aportó nuevos restos de macrofauna que son los incluidos en el proyecto de nuestros compañeros de filas. Rafael Bermúdez Cano |
TERMINAN LOS TRABAJOS DE RECOGIDA SUPERFICIAL DE ARQUEOFAUNA EN SIMA ABRAHAM El pasado día 1 de junio se dieron por concluidos los trabajos correspondientes a la intervención arqueológica en Sima Abraham. Rafael Martínez, arqueólogo responsable de la excavación y miembro del grupo, junto a Antonio Miguel Moral (padre de Abraham), José Povedano y Emilio Carrillo fueron los encargados de terminar el trabajo y retirar el material que se había instalado en la sima para poder abordar la excavación. Tras siete horas en el interior de la cavidad, los miembros del equipo se reunieron en Zagrilla con los componentes de los tres equipos de topografía que se habían desplazado a la Mina de Jarcas. PD. Rafa, sentimos lo del filtro |